la dimensión del contacto 

- del equilibrio entre el orden y el caos en la naturaleza -

(2014)

Partiendo de la reflexión acerca de la conciencia paisajística llevada a cabo en proyectos anteriores, así como al sistema y concepto de representación, surge el proyecto La dimensión del contacto, consistente en una serie de intervenciones que, en este caso, se realizan en un entorno natural exterior, a la par que parte del mismo se extrae virtualmente, pasando a ser descompuesto, deformado y abstraído, y mostrado analíticamente en la sala de exposición.

 

Estas piezas artísticas contemplan desde el registro fotográfico de la intervención realizada, hasta otras imágenes combinadas con elementos metafóricos análogos que aluden conceptualmente de forma directa a esa disposición primaria física y metafísica del tema tratado (a saber, la conexión entre paisaje y matemáticas, así como geometría: elementos estructurales de la naturaleza que la ordenan dentro de un aparente caos e irregularidad vegetal).

La intervención en la naturaleza y las fotografías que descubren dicha intervención son las dos primeras fases de un proyecto multidisciplinar que culmina a través de un dibujo de carácter técnico. El área geométrica señalada por la cuerda es el punto de partida que toma el artista para reconocer los elementos estructurales de la naturaleza que la ordenan dentro del aparente caos. Para ello, mide la altura de los nudos y las distancias entre ellos, calcula la inclinación del plano y reconfigura, hasta llevarlo a distintos grados de abstracción, ese fragmento de paisaje connotado por la memoria de un acontecimiento. Sobre esta imagen codifica, a través de la proyección en sistema diédrico, un entramado gráfico que busca diseccionar lo inaprensible del espacio. El resultado es una imagen compleja, hermética, pero también fascinante para aquel espectador que quiera adentrase en las reglas del juego. Porque, sin duda, hay mucho de juego en esta relectura del paisaje a través del análisis y desglose geométrico. En su libro Homo ludens (1938) Johan Huizinga plantea la idea de que el juego es una función humana tan esencial como lo son el pensamiento o el trabajo; de hecho, el juego comenzaría en el propio lenguaje: es a través de las metáforas como la humanidad puede crear una expresión de su existencia y parafrasear el mundo real. La fuerza del juego radica en la posibilidad de producir nuevas formas de afecciones, nuevas maneras de pensar y sentir. (…)

(Texto de Carlos Delgado Mayordomo, comisario artístico).

Lo geométrico y lo orgánico, el orden y el caos, la percepción y la reflexión conjugan un modelo de lectura que multiplica la potencialidad simbólica del territorio. Bajo este mismo ánimo se puede leer un conjunto de obras tridimensionales que cierra la serie La dimensión del contacto: cada una se encuentra configurada por una pieza de madera recortada de forma irregular y que actúa como peana donde reposa la espiral áurea de un caracol.


Esta yuxtaposición, cubierta por un fanal que la protege y ensalza como reliquia, sirve de síntesis conceptual de una poética que entiende la naturaleza como un entorno relacional modulado por una geometría sensible; es decir, un entorno regido por un orden intrínseco que se encuentra más cerca de topologías elásticas que de rígidas retículas y más próximo a órdenes diferenciales que a órdenes absolutos. En definitiva, una naturaleza que José María Escalona reivindica con lucidez como un espacio para la duda y para la iluminación.

(Texto de Carlos Delgado Mayordomo, comisario artístico).

Proyecto financiado por Ayudas INJUVE a la Creación Joven. 

Obras expuestas en:

Sala Amadís. Madrid. (2015).

Sala Ateneo Cultural 'El Albéitar'. Universidad de León. León. (2016).

Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia. Diputación de Málaga. Málaga. (2017).

Factoría de Arte y Desarrollo. Madrid. (2017).

1/7